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Los romanos enterraban los relámpagos

Los romanos enterraban los relámpagos

Las tribus itálicas de la Edad del Bronce tenían un rito que los romanos llamaban fulgur conditum, era un rito en que se delimitaba con un recinto sagrado el lugar donde había descargado un rayo y, cavado un pozo, todo lo que habìa sido golpeado era puesto en este .
El lugar se marcaba con un epígrafe como un entierro normal y se convirtìa en una especie de santuario llamado bidental. El nombre podrìa derivar de la forma bifurcada con la que se representaba el rayo, pero los autores antiguos màs bien lo pusieron en relación con la víctima del sacrificio (una oveja de dos años con dos dientes) con lo que se expiaba el comportamiento no deseado por los dioses, fuera lo que fuera , que había provocado la caída del rayo y se consagraba el bidental mismo.
Esta interpretación está directamente relacionada con la difícil relación entre hombres y dioses que, a veces son caprichosos, y otras castigan a los hombres cuando no los adoran; el rayo era el mayor símbolo de poder pero también de la ira divina.
El oscuro poder del rayo fue particularmente estudiado por los etruscos, que compilaron, según lo informado de Plinio, los libros fulgurales en los que se describìan una casuistica que los romanos heredaron. Había 9 dioses que podían lanzar rayos: Jupìter, Juno, Minerva, Vulcano, Marte, Saturno, Summano, Veiove y Sancus y los tres últimos eran divinidades arcaicas con habilidades muy específicas; Summano era un dios infernal que presidía los rayos de la noche, Veiove era un dios joven de la fertilidad y Sancus era el dios que se invocaba en juramentos.
Los relámpagos eran un medio por el cual los dioses comunicaban con los hombres y expresaban desilusión, arrepentimiento, enojo e ira, pero también podían ser un signum.
En el Libro de los Prodigios de Julio Obsequiente se cuenta una serie de hechos prodigiosos del año 63 a.C., que fueron interpretados como premonitorios de la conspiración de Catilina:
Muchos edificios fueron alcanzados por un rayo. De la nada, Vargunteio fue asesinado por un rayo en Pompeya.Una viga ardiente se extendió por el cielo desde el oeste. A pesar de su extensión, la ciudad de Spoleto fue golpeada por un terremoto y varios edificios colapsaron. Entre otras cosas se informó que dos años antes, en el Capitolio, la (estatua de la) loba de Remo y Rómulo había sido alcanzada por un rayo y que la estatua de Júpiter había sido derribada junto la columna que la sostenía, y que luego fue restaurada. según la respuesta de los arúspices.Las tablas de bronce de las leyes (¿golpeadas por un rayo?) Se dañaron con la licuefacción (de una parte) del texto. Estos prodigios acompañaron el lanzamiento de la impía conspiración liderada por Catilina.
Los arúspices estaban encargados de la interpretación del rayo en tres fases:
1 exploratio, es decir, un examen cuidadoso del rayo;
2 interpretatio, es decir, explicación y definición del rayo;
3 expiatio / procuratio, es decir, elección y ejecución de los rituales de expiación más adecuados ad propitiandos deos ("hacer propicios de nuevo a los dioses").
Augusto tenía mucho miedo a los rayos tras un episodio ocurrido en España en el 25 a.C. cuando un esclavo que llevaba una linterna y precedía al carro en el que viajaba, fue alcanzado por un rayo y murió. Al regresar a Roma, Augusto como expiatio mandó construir un templo en la Colina Capitolina y se lo dedicó a Jùpiter Tonante (Jùpiter el Tronador); el templo fue destruido en el siglo I por un incendio ...



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