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Flavio Aecio, último general de la Antigua Roma


Nació en Durusturum, Moesia Inferior (hoy Bulgaria), en 390, hijo de Gaudencio magister equitum de origen escita, y de una noble y rica mujer italica ; empezò su carrera como pretoriano y a los 19 años ya era prefecto del pretorio, desde 405 hasta 408 fue primero como un rehén de Alarico I, el rey de los Godos de quien aprendió a lidiar con los bárbaros en la paz y en la guerra y luego enviados entre los Hunos de Rua. Era de cuerpo medio pero de energicos modales; sabía varios idiomas: el griego, el latín, el gótico y el hunico. Los años transcurridos entre los Godos y los Hunos fomentaron la amistad con las personas con las que más tarde se asociará o se enfrentará en batalla.
Los asuntos humanos, militares y político de Flavio Aecio sólo pueden entenderse en el contexto histórico de la desintegración del Imperio romano.
Era un vir militaris, jefe de legiones ahora compuestas de hombres reclutados en las provincias, algunas de las cuales nunca habían visto a Roma; era un ejército que no sabía la disciplina de las legiones de Roma Republicana y cuyas expectativas eran más relacionado con el saqueo que con la paga y no entendían el valor que luchar por su país tenía para el ciudadano romano. Los hombres de las legiones se reclutaban entre los pueblos foederati y las legiones tenían como oficiales sus mismos líderes, los que habían tomado un juramento de obediencia a Roma. Fue Teodosio el Grande que iniciò la nueva política; para mantener la unidad del imperio tuvo compromisos con los pueblos bárbaros que vivían dentro del imperio y les permitiò mantener no sólo sus costumbres y tradiciones, sino también a sus líderes.

Un jefe foederato, por eso un magister militum, fue Alarico el rey visigodo que consiguió el trabajo por Arcadio y fue enviado con todo su pueblo en Iliria en espera de ser utilizado. Pero Alarico necesitaba tierra para su pueblo, y en 400 a.C. se marchó hacia Italia y Milán, la capital del Imperio de Occidente, para empujar al joven emperador Honorio asignar estas tierras, tal vez en la Galia. Después de la incertidumbre inicial, las legiones bajo el mando de Estilicón lograron cerrar Alarico cerca de Verona. Alarico llegó a un acuerdo con Estilicòn que no destruiríò su ejercito quizá a la espera de poder utilizarlo para hacerse cargo del Oriente. Fue al final de la primera guerra gótica en que Flavio Aecio se hacio rehén de Alarico; era una antigua costumbre romana de enviar al enemigo, con el que se logró la paz, la juventud de más prósperas familias como secuestros.

Aecio se quedó allí hasta 408, y no sólo aprendió el idioma, sino también apretó amistad con el jefe de los bárbaros. Alarico saqueó Roma en el año 410, cuando salió de la ciudad trajo rehenes - incluyendo Galla Placida y la tía Serena - también quería Aecio pero Honorio no queriò que se le diera ...



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