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La calle del pintor de las flores

La calle del pintor de las flores

En Roma hay una calle con el nombre de un pintor de flores: Via Mario de' Fiori. Es una calle que, corriendo paralela a “Via del Corso”, empezando en “Via della Mercede” y llegando hasta Via della Vittoria, nos lleva de regreso a la ciudad del siglo XVIII y la atmósfera que se puede respirar refiere a cumplidos estéticos de los cuales el nombre del personaje a la que se titula no está exento: “Marius, Pictor Romanus, vulgo Mario de' Fiori", es decir Mario de las Flores, el pintor del siglo XVIII que amaba pintar flores.
Quien piensa que un nombre como este solo puede ser conquistado està en la derecha: Mario de 'Fiori es considerado el pintor progenitor de todos los artistas que representan flores, pero en realidad se llamaba Mario Nuzzi y fue alumno de su tío Tommaso Salini, maestro de la escuela de Caravaggio especializado en bodegones florales.
En la Roma de finales del siglo XVI hubo gran interés en la experimentación científica y el estudio de la botánica se estaba extendiendo, por lo que muchos artistas se dedicaron al diseño e ilustración de plantas y flores. Mario Nuzzi fue un gran amigo del botánico Cassiano Del Pozzo, de quien adquirió un considerable conocimiento de plantas y flores, tanto que le encargaron ilustrar el De florum cultura de Giovan Battista Ferrari.
Fue un artista de gran prestigio en su tiempo y tenía clientes importantes como Barberini, los Chigi y otros nobles de la aristocracia romana quienes a menudo entregaban las pinturas hechas por Mario De 'Fiori a los diplomáticos de Francia y España por lo que la fama del pintor se extendiò también en Europa.
Su éxito fue tal que también fue admitido en la Academia de San Luca, el círculo artístico fundado por Zuccari del cual tambièn Bernini y Domenichino fueron parte. Pintó muchos cuadros y se hizo muy rico, murió a los 70 años y fue enterrado en la iglesia de San Lorenzo en Lucina.
La calle està dedicada a él porque vivía aquí, después de su segundo matrimonio, en una casa en el número 93.
En 1810, el poeta Giuseppe Gioacchino Belli también vivió allí durante unos tres años cuando fue secretario del muy rico príncipe polaco Poniatowski; permaneció en el Palacio del Príncipe de Polonia hasta que entró en conflicto con Costanza Luci, compañera y enamorada del noble, y tuvo que irse.
Otras historias que evocan atmósferas románticas están vinculadas al Palacio del Príncipe Poniatowski. El Palacio que está en la esquina de Via Mario De 'Fiori y Via della Croce, tiene su entrada al número 81 de esta calle y cuando el príncipe se mudó a Florencia y vendió el edificio, este se dividió en apartamentos y en la planta baja se obtuvieron, cerca de los establos, también otras habitaciones que fueron alquiladas.
En 1833 se abrió una posada en el patio interior donde se podía desayunar, comer y beber hasta la noche. La posada entró en la historia de Roma en febrero de 1867, cuando 10 vástagos de las familias aristocráticas - Carpegna, Lovatelli, Santasilia, Colonna, Boncompagni, Doria, Odescalchi y Ruspoli -, se reunieron aquí para preparar la insurrección en Roma, pero cometieron el error. brindaron por Roma capital de Italia, y esto les costó el exilio. Pocos meses después, la taberna se convirtió en el lugar de reunión de los conspiradores romanos, entre los cuales estaban los hermanos Cairoli, que murieron en los enfrentamientos en Villa Glori, y Giovanni Cadolini, quien en 1860 fue el primer presidente de la Cámara de Diputados del Reino de Italia.
De 1853 a 1857 vivió en Via Mario de 'Fiori, n. 48 también Stefano Lecchi considerado uno de los primeros fotógrafos italianos y a quien debemos toda la serie de imágenes relacionadas con los enfrentamientos de la República romana.
Otros pintores y artistas han vivido en Via Mario de 'Fiori. Giorgio De Chirico vivía en un apartamento de esquina con Via delle Carrozze; En su autobiografía, el pintor cuenta cómo en 1945 la calle era conocida sobre todo por la gran cantidad de casas de tolerancia, o teterías o casinos, come qiueran llamarlas.
En esa casa-estudio, De Chirico trabajó mucho y allí pintó muchos retratos como lo que èl mismo recuerda de una mujer brasileña cuyo apellido fue Fonseca y era la esposa de un secretario de la Embajada de Brasil ante la Santa Sede.
Después de ver la Plaza de España o pasear por las calles de shopping, como Via Frattina y Via Condotti, caminar por Via Mario de 'Fiori es como hacer un viaje en el tiempo, en una calle romántica donde, hace cincuenta años, se podían todavìa escuchar los cascos de los caballos del príncipe Torlonia regresando a sus establos después de la caminata matutina hacia el Pincio.





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