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El hallazgo de Ara Pacis Augustae

El hallazgo de Ara Pacis Augustae

En su testamento político, Res Gestae Divi Augusti (12.2), Augusto recuerda la decisión tomada por el Senado de Roma el dìa 4 de julio del 13 a.C. de construir un altar consagrado a la Pax Augustaea en Campus Martius, también ordenando que cada año los magistrados, los sacerdotes y las vestales celebrasen sacrificios allí.
El Ara Pacis Augustae fue construido entre 13 y 9 a.C. para celebrar la Pax Romana lograda por Augusto después de tres años de guerra victoriosa en la Galia e Iberia.
El Altar se erigió en un punto específico: a una milla del Pomerium, es decir donde el cónsul que regresaba de la guerra perdìa su imperium militiae para adquirir el imperium domi y tuvo una entrada hacia la vía Flaminia (entonces Via Lata y hoy en dìa Via del Corso) y una hacia el Campo de Marte.
El lugar tenía un fuerte valor simbólico, pero presentaba unas características geológicas por las que ya en el II siglo d.C. todo el podio estaba enterrado y 100 años después nadie recordaba dónde se hallaba.
Durante la Edad Media, las inundaciones del Tíber cubrieron la mayoría de los monumentos de la antigua Roma y solo cuando los papas regresaron de Aviñón y la sede de la Iglesia Cristiana se fijó en Urbe, la ciudad volvió a ser tal; comenzó a construirse de nuevo y en las obras de fundación de los nuevos edificios volveron a la luz muchas obras de la arquitectura y arte antigua.
"Cavare" (sacar) distintos fragmentos de las esculturas romanas durante la construcción de nuevos edificios era una costumbre que, desde el siglo XV, era una actividad que también se consideraba en los contratos, de modo que los preciosos hallazgos quedaban como pago de la obra que los arquitectos y albañiles debían realizar. Por lo tanto, en el mercado de antigüedades del Renacimiento llegaban hallazgos de que a menudo resultaba difíciles de establecer el origen. En el mismo período en que circularon los fragmentos del Ara Pacis, se encontraron otros hallazgos que ya se habían dispersado en la antigüedad y luego se reutilizaron en otros monumentos y que hoy se cree sean pertinentes a otro altar, el Ara Pietatis de la época Claudia, monumento cuya estructura y ubicación original todavía se desconoce hoy.
El Ara Pacis ha tenido una historia más lineal, preservada por eventos naturales se quedó atrapada bajo las capas de lodo que el Tíber depositó en repetidas ocasiones en el Campo de Marte.
El monumento todavía se podìa ver en la época trajana, cuando estaba protegido por un muro de contención que emergió en las excavaciones del siglo XX; el muro medìa como m. 1.80 y alejado sobre m. 2.50 del monumento, fue construido de ladrillos y tiene sellos que datan del año 123 d.C. En ese momento, el monumento ya estaba a unos 2 metros por debajo del paso de los alrededores; dos siglos después había desaparecido por completo, de hecho, ni una palabra sobre el Ara Pacis aparece en Mirabilia Urbis del siglo IV. d.C.
Tuvieron que pasar trece siglos para encontrar pistas que señalaban la presencia del Ara Pacis. La primera noticia de que desde los cimientos de un edificio en la vía de Lucina fue resurgido "algo" proviene de un grabado de Agostino Veneziano ejecutado antes de 1536 que representa un cisne con alas extendidas y una gran parte del friso con espirales de tréboles. En 1568, durante las obras en el Palacio Peretti - Vía en Lucina, 4 - surgieron 9 placas de mármol que se vendieron al Gran Duque de Toscana que luego las donò a los Uffizi, pero cuya procedencia no era segura; durante otras obras en 1659 surgieron otros bajorrelieves esculpidos, algunos de los cuales permanecieron en el Palacio Peretti y se vendieron en parte al Vaticano y parte a Leopoldo de Medici, quien los utilizó para decorar la fachada del jardín de la Villa de Medici en Roma.
El primero en darse cuenta de que las losas y bloques de mármol, entretanto dispersos en varias colecciones, formaban parte del Ara Pacis de Augusto, fue el arqueólogo alemán Friedrich von Duhn en 1879. Desde que se supo que otros fragmentos aún estaban debajo de la fundación de Palacio Peretti, se presentó un proyecto para intentar su recuperación cavando entre los cimientos. El trabajo comenzó, pero en julio de 1903 quedó claro que las condiciones eran extremadamente difíciles y que la estabilidad del edificio podría verse comprometida a largo plazo. Por lo tanto, se exploró aproximadamente la mitad del monumento y después de haber recuperado 53 fragmentos, la excavación fue interrumpida. Se tuvo que esperar hasta 1937 para reanudar el trabajo; hubo nuevas técnicas que hicieron posible la recuperación y también el gobierno italiano lo quiso porque ese fue el año del segundo mil aniversario del nacimiento de Augusto ...



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